[Nota: Esta es una entrada que escribí antes de irme de vacaciones, hace casi un mes, y que no había llegado a publicar por falta de tiempo. La verdad, después de las vacaciones, me ha resultado interesante releerla.]
Poco tiempo después de llegar aquí solía decir que nunca me acostumbraría a ciertas “peculiaridades” de Riyadh y que, además, no quería hacerlo, ya que me parecían, en muchos casos, auténticos disparates.
Aún hoy sigo manteniendo que no quiero que ciertas cosas me parezcan “normales”, pero he de reconocer que hay muchas que ya no me sorprenden y a las que ya no les presto demasiada atención. De hecho, en los últimos días, me he sorprendido a mi mismo pensando que me siento “en paz” con este país...
¿Sera que Arabia esta empezando a obrar su magia o es que ya llevo demasiado tiempo aquí?
Sea como fuere, hay una cosa que esta clara: necesito irme de vacaciones ya y, aunque solo me quedan poco mas de 10 días para ello, me parecen demasiados...
Una de las cosas a las que mas me sorprende haberme “habituado” es a ver a las mujeres completamente vestidas de negro y con el velo cubriéndoles la cabeza por completo. (quizás sería mas adecuado decir: “no ver a las mujeres”).
Recuerdo que el primer día fue un shock grandísimo y lo pase fatal. Allá donde mirase había un grupo de mujeres a las que no no me atrevía a mirar por miedo a “meterme en un lio”, y ahora...
la verdad es que ahora es cuando "no las veo..." […]
incluso alguna vez nos hemos divertido mirándolas a los ojos y viendo que, muchas, te mantienen la mirada y esbozan una leve sonrisa que se intuye en su mirada...
También me parece curiosa la forma en que me he adaptado al estilo de conducción saudí.
Ya no me indigna que me hagan las putaditas que acostumbran a hacer aquí, como por ejemplo que te haga largas un coche que viene 200 m. por detrás de ti para, antes de llegar a tu altura, desviarse a la derecha y salir de la carretera...; o que el típico gañan, montado en un todoterreno tamaño extragigante, decida que es mejor circular entre dos carriles, ya que así puede quedarse con el que mas interese en el momento menos pensado...: o el desgraciado que piensa que no te has "evaporado" lo suficientemente rápido de su camino cuando te ha puesto las largas y, al adelantarte, de un volantuzo hacia ti para intentar darte “tu merecido” [...]
Bueno, a eso no me acostumbro, eso sigue sacando al “Mr. Hide” que llevo dentro...
Tampoco me llama ya la atención las distintas nacionalidades con las que trato día a día y que tienen sus “peculiares costumbres”, que empiezan a dejar de serlo...
Y, volviendo a la carretera, tampoco me resulta extraño que un VW Tuareg o un Porsche Cayenne ya no me parezcan coches grandes o que adelantar a un Panamera o un Lambo Murciélago sea algo habitual; incluso ver un Yukon XL color rosa o un Q7 metalizado en oro es algo que ya no me sorprende. O ver un camión del año 3 a.C. lleno de luces rosas, azules, verdes, rojas... cual feria ambulante...
Aunque hay una cosa relacionada con la carretera que, aún siendo habitual, no dejo que me parezca normal, y es el transporte de trabajadores hacinados en furgonetas o camiones cual... [...] No, no voy a colocar un adjetivo aquí. Me niego.
Incluso he llegado a acostumbrarme a los rezos. Hace ya tiempo que no me veo preocupado porque está a punto de empezar el rezo y no me va a dar tiempo de comprar en el Carrefour...
Es más, hace ya bastante tiempo que no oigo el rezo de la mañana...
¿alguien sabe a que hora lo han puesto? Con lo bien que me venia para despertarme para ir a currar...

2 comentarios:
Al principio te chocan algunas costumbres, las hay que, incluso, te irritan. Llega un momento en el cual dejan de chocarte y, más adelante, al volver a España, te descubren un montón de tics locales que has cogido sin enterarte.
Pues si María, ya empiezo a darme cuenta de lo que dices. Y es una de las cosas que me da mas miedo...
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